Para cualquier nación que busca mejorar sus posiciones competitivas en los mercados internacionales, contar con un Estado cada vez más moderno resulta esencial. Y es que para lograr el anhelado desarrollo económico, se requiere de un Estado que impulse políticas que permitan mejorar las fallas existentes en sus mercados, además de potenciar sus ventajas.
En este sentido, cada nación debe contar con una agenda de Competitividad e Innovación que considere la modernización del Estado en sus distintas facetas. Y éste es un desafío permanente, que requiere del desarrollo de iniciativas concretas de fortalecimiento institucional, de cambios culturales en la administración, de instrumentos de seguimiento y accountability, así como de políticas de gestión con foco en la evaluación del impacto de las políticas públicas.
De esta forma, se debe avanzar en la creación de sistemas nacionales de innovación y competitividad que integren a las instituciones públicas y a los actores privados. Sistemas donde los arreglos institucionales y la gobernabilidad juegan un papel fundamental, asegurando la existencia que aporten al sistema una mirada estratégica de largo plazo, capaz de proponer y preservar una visión del desarrollo nacional, que trascienda los ciclos políticos y los períodos gubernamentales.














